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Camino a Ucrania desde Madrid: diario de una misión humanitaria

Camino a Ucrania desde Madrid: diario de una misión humanitaria

Cinco voluntarios iniciaron una operación de seis días para transportar dos ambulancias, medicinas y material de emergencia hasta zonas afectadas por el conflicto en Ucrania. La misión fue posible gracias a la donación de las ambulancias por parte de la empresa de transporte sanitario SSG y al apoyo de los Amigos de Monkole.

3.000 kilómetros. 6 días. 5 voluntarios. 0 excusas.

Día 1 · Madrid → Barcelona → Chamonix

La mañana del primer día comenzó con la salida de dos ambulancias Renault Master desde la periferia de Madrid, cargadas con medicamentos, material quirúrgico y equipos de primeros auxilios. La noche sorprendió al convoy en Barcelona, donde se incorporó el último miembro del equipo. Con la formación completa, el convoy reinició la marcha hacia Francia.

A pocos kilómetros de Chamonix, una de las ambulancias sufrió una avería mecánica que obligó a detener el convoy en un área de servicio durante la madrugada. El equipo la resolvió y continuó hasta Chamonix-Mont-Blanc, donde paró a descansar. El interior de las ambulancias sirve a la vez de almacén de material sanitario y de refugio para dormir.

Día 2 · De Chamonix a Interlaken, entre Alpes y contratiempos

La segunda jornada empezó a cuatro grados bajo cero. Tras una noche en las ambulancias, el equipo afrontó los puertos de montaña hacia Suiza. El problema llegó en forma de frenos: el exceso de peso empezó a pasar factura en los descensos pronunciados y hubo que parar a dejarlos enfriar, usando neumáticos usados como calzos.

«Enfriamos y seguimos», rezaba el mensaje que acompañaba la foto de grupo de la parada técnica. Los contratiempos forman parte del camino, pero no detienen el objetivo. El convoy alcanzó Interlaken al anochecer.

Día 3 · Interlaken → Lucerna → Núremberg

Revisión de neumáticos y desayuno improvisado junto a los vehículos, con el equipamiento de cocina desplegado sobre las ruedas de repuesto. Parada en Iseltwald, junto al lago de Brienz, y luego Lucerna: comida caliente en un aparcamiento, misa en una iglesia iluminada con una estrella navideña y paseo por el casco antiguo.

Con la noche cerrada reiniciaron la marcha hacia Alemania. Llegaron a Núremberg a las 3:30 de la madrugada con siete grados bajo cero, refugiándose en sacos de dormir entre las cajas de material sanitario.

Día 4 · Núremberg → Praga → Strašice

El día empezó con un imprevisto: uno de los móviles del convoy, imprescindible para coordinar la misión, se había roto de un golpe. La primera parada fue una tienda de electrónica de Núremberg, a esperar la reparación.

Con el teléfono arreglado, el convoy puso rumbo a la República Checa, con una parada en el mercado navideño de Praga. La salida fue ya de noche y la conducción se complicó: curvas cerradas, hielo en el asfalto y visibilidad reducida hasta llegar a Strašice, donde un contacto local había conseguido alojamiento. Por primera vez en cuatro días, el equipo durmió fuera de las ambulancias.

Dos ambulancias no cambian el mundo. Pero sí el día de alguien.

Día 5 · Strašice → Przemyśl

El quinto día amaneció con nieve. A pocos kilómetros de Strašice, una de las furgonetas sufrió una avería que dejó al equipo varado en una carretera rural nevada, rodeada de bosque y con la temperatura en picado. Durante más de una hora trabajaron contra el frío y el reloj; varios conductores se detuvieron a ofrecer ayuda, incluido otro equipo de viajeros que prestó asistencia mecánica.

Con la noche cerrada, el convoy rodaba ya por autovía hacia Przemyśl, el último gran hito antes de la frontera ucraniana.

Día 6 · Przemyśl → frontera de Ucrania

La última noche fue larga: los faros iluminaban una autovía cubierta de nieve mientras el equipo avanzaba despacio hacia el este de Polonia, con la fatiga de casi una semana al volante.

A las 5:02 de la madrugada las ambulancias llegaban a Medyka, el paso fronterizo entre Polonia y Ucrania, con cuatro grados bajo cero y una sensación térmica de quince bajo cero. La entrega se produjo en un aparcamiento nevado: apretones de manos, fotografías de equipo y la satisfacción de una misión cumplida. Las dos ambulancias, cargadas de medicamentos y material quirúrgico, quedaban en manos de quienes más las necesitaban.

Gracias a la empresa SSG Sanitaria y a los Amigos de Monkole, donantes de las ambulancias que ahora salvan vidas en Ucrania. El viaje termina; la solidaridad, no.